Cada otoño pasa lo mismo. Baja la temperatura, cambian las horas de luz y de pronto tu perro o tu gato suelta pelo por toda la casa. No le pasa nada raro: el cambio de pelaje en otoño es eso, renovar el abrigo del invierno. La muda es normal, pero lo que hagas estas semanas marca la diferencia entre un mes incómodo y tres meses de pelo por todos lados.

El cambio de pelaje en otoño: 5 cuidados que lo hacen más llevadero para los dos

Es un relevo: el pelo de verano se muere y empuja hacia fuera para dejar sitio al de invierno, que es más denso. Ese pelo ya no está sujeto, así que se queda atrapado dentro del manto hasta que alguien lo saca, y si no lo saca un cepillo, termina en el sofá. Dura entre tres y seis semanas, y en Aranjuez arranca con la primera racha de frío de octubre.

El pelo por casa no se arregla aspirando más, se arregla cepillando antes.

1. Cepillado: cada cuánto según el tipo de pelo

Durante la muda todos necesitan más cepillado del habitual, y el rato que le dediques ahora te lo ahorras recogiendo pelo del suelo.

  • Pelo corto (bulldog francés, labrador, gatos de pelo corto): dos o tres veces por semana, y a diario en plena muda, que con cinco o diez minutos basta. El pelo es corto pero tieso y se clava en la ropa.
  • Pelo largo (yorkshire, cocker, persa): a diario, sin saltarse un día, de diez a quince minutos. El problema no es el volumen, son los nudos: dos días sin cepillar las zonas de roce (axilas, detrás de las orejas) y ya hay enredos.
  • Doble capa (pastor alemán, husky, border collie): a diario mientras dure la muda y dos o tres veces por semana el resto del año. Son los que más sueltan, porque lo que cae es la lana interna entera.

Mejor diez minutos al día que una hora el domingo. Cepilla por tramos, en la dirección del pelo, y para antes de que se harte.

cepillos para el cambio de pelaje
Cada tipo de pelo pide su cepillo, y ahí es donde casi nadie acierta a la primera.

2. El cepillo adecuado, que es donde casi todo el mundo falla

El mismo cepillo no vale para los tres pelos. Uno mal elegido no saca el pelo muerto, solo lo peina por encima, y de ahí viene la sensación de que cepillas y sigue cayendo igual.

  • Pelo corto: guante o cepillo de goma. Arrastran el pelo muerto por roce y les resulta agradable, así que es fácil hacerlo a diario.
  • Pelo largo: cardador de púas finas y peine metálico. El cardador afloja los enredos y el peine confirma que no queda ningún nudo dentro. Si el peine pasa entero, está bien cepillado.
  • Doble capa: rastrillo deslanador. Púas largas que llegan a la lana interna sin tocar el pelo de fuera. Con un cepillo normal esa capa no sale, por mucho que insistas.

Y lo que no se hace: apretar el cardador contra la piel, tirar de un nudo hasta que ceda (se deshace con los dedos y el peine) ni cortarlo con tijeras a ciegas. Al doble capa tampoco se le pasa la máquina para que suelte menos, porque esa capa le aísla del frío y del calor.

3. Por qué el pelo por casa no se arregla aspirando más

Aspirar recoge lo que ya ha caído, y el problema es el que sigue suelto dentro del manto: ese va a caer igual, y donde esté el animal, no donde tú pases el aspirador. Diez minutos de cepillo sacan el pelo de varios días y lo dejan en una bolsa. La muda se gestiona en el animal, no en el suelo.

En gatos hay otro motivo: tragan parte del pelo que sueltan al lamerse, así que cuanto más le quites tú, menos acaba dentro de él.

4. Baño y champú, en el momento justo

Un baño ayuda a soltar pelo, pero solo en el orden correcto: primero se desenreda en seco y después se moja. Si lo bañas con nudos, se aprietan y se convierten en fieltro. El champú, específico para perros o gatos, nunca el de personas, porque su piel no tiene el mismo pH. Y hay que secar a fondo, que en pelo largo y doble capa la humedad se queda dentro durante horas.

5. Alimentación e hidratación: el pelo se fabrica por dentro

El pelo es casi todo proteína, así que el manto refleja lo que come. Una alimentación de calidad, con proteína animal como ingrediente principal y con omega 3 y omega 6, se nota en el brillo y en que el pelo se rompe menos. Si le cambias la comida, hazlo gradual, mezclándola con la de siempre una semana o diez días.

El agua es la otra mitad y es la que se olvida. Un animal que bebe poco tiene el pelo más quebradizo y la piel más seca, y con la calefacción el ambiente se seca más: agua fresca siempre, varios puntos de bebida y, en gatos, una fuente con agua en movimiento, que les anima a beber más. Con los complementos para el pelo, pregunta antes a tu veterinario.

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Alimentación, descanso y cuidado, en la sección de mascotas.

Cuándo esto ya no es la muda

La muda es pelo que cae repartido en un animal que por lo demás está igual que siempre. Si aparecen calvas, picor fuerte, rascado constante, heridas, costras o una caída de pelo que no cuadra con la época, eso no es el cambio de pelaje y no lo arregla un cepillo ni un champú: al veterinario, y sin darle nada por tu cuenta mientras.

Si no tienes claro qué cepillo le va al pelo de tu animal, pásate por ViveVerde Aranjuez y lo vemos contigo. Es lo que nadie acierta a la primera: media docena de cepillos parecen lo mismo y hacen cosas distintas. En la zona de mascotas tienes cepillos, rastrillos, peines, champús, alimentación y complementos, y alguien que mira su pelo y te dice cuál le conviene. Te asesoramos sin prisa, que para eso estamos.