La piscina se cierra en octubre y se abre en mayo, y esas dos tardes de trabajo no son independientes. El estado en el que te encuentras el agua en primavera lo decidiste siete meses antes, el día que la tapaste.

El agua verde de junio casi nunca nace en junio. Viene de un cierre con prisa: agua sucia tapada tal cual, una depuradora a medias o un producto de invernaje que no se llegó a poner. En invierno nadie mira la piscina, así que lo que dejes dentro tiene meses para trabajar a tu favor o en tu contra.

Y hay un motivo muy de aquí: en Aranjuez las noches de la vega bajan más de lo que dice el parte general. La helada no le hace nada al agua del vaso, pero sí a las tuberías, los skimmers y la depuradora si se quedan llenos.

Invernar bien son seis pasos y una tarde. Hacerlo mal son dos semanas de mayo cepillando.

1. Deja el agua limpia antes de tocar nada más

El invernaje empieza con la piscina hecha, no con el bote en la mano. Saca las hojas con el recogehojas, pasa el limpiafondos y, sobre todo, cepilla paredes, línea de flotación y escalera, que es donde se queda agarrada la suciedad que en marzo aparece como mancha.

El cepillo es la herramienta más infravalorada del armario. Lo que no levanta el cepillo, el producto no lo puede tratar: el alga pegada al gresite se protege debajo de su propia capa.

herramientas para el invernaje de la piscina
El cepillo, el recogehojas y el kit de análisis, en la sección de temporada de la tienda.

2. Mide el agua y corrígela antes de cerrar

Antes de echar nada, mide. Con un kit de análisis, de tiras o de pastillas, en cinco minutos sabes cómo andan el pH y el desinfectante. Un agua con el pH descompensado se lleva por delante cualquier producto que eches después, porque pierde eficacia y los correctores trabajan a medias.

Los valores de referencia y la cantidad que te toca echar no son iguales en todas las piscinas: dependen del volumen, del tratamiento y de cómo esté el agua ese día. Eso lo marca la etiqueta del producto que uses, y te lo concretamos en tienda con tus metros cúbicos delante.

3. Pon el producto de invernaje con la depuradora en marcha

El producto de invernaje no es un cloro más. Es un preventivo de larga duración pensado para los meses sin mantenimiento: frena el desarrollo del alga y ayuda a que el agua aguante mejor con la piscina parada y tapada.

Se aplica repartido por todo el perímetro y con la depuradora funcionando un rato largo, para que circule y llegue a toda la masa de agua. La dosis y la forma exacta de aplicarlo van en la etiqueta del envase, que no todas las marcas se usan igual.

4. Baja el nivel del agua y protege la instalación

Este es el paso que te ahorra los sustos caros. El nivel se baja por debajo de los skimmers y de las boquillas, para que el hielo de una noche fuerte no tenga nada que empujar dentro. Y no se vacía la piscina: el agua sostiene el vaso y le hace de contrapeso.

Con la depuradora la idea de fondo es la misma: lo que se queda lleno de agua y a la intemperie es lo que se raja, así que el filtro, la bomba y las conducciones se dejan sin agua y resguardados. Si tienes dudas de qué llave cerrar o de qué purgar, que le eche un ojo un profesional: una avería descubierta en marzo sale más cara que la visita.

5. Tapa la piscina, y tápala entera

La cubierta de invierno hace tres trabajos de una vez: deja fuera la hoja y la tierra, le quita la luz al alga y evita que el agua de lluvia te descompense el tratamiento. La de la luz es la que más se olvida, y sin luz el alga lo tiene mucho más difícil.

Ponla bien tensada y bien sujeta en todo el perímetro. Una cubierta que se hunde en el centro acaba siendo un charco de hojas podridas que gotea hacia dentro durante meses, y eso juega en contra de lo que acabas de hacer.

6. Asómate un par de veces en todo el invierno

Invernar no es abandonar. Con mirarla cada mes o mes y medio vas sobrado: que la cubierta siga tensa, que no se acumule agua encima y que el nivel no haya subido con las lluvias.

Si hacia febrero o marzo ves el agua turbia o verdosa, el momento de actuar es ese y no mayo. Un refuerzo de tratamiento a tiempo es bastante menos trabajo que recuperar la piscina entera con el calor encima.

Los tres fallos que más nos cuentan en la apertura

  • Tapar sin limpiar. Las hojas del fondo se pasan el invierno descomponiéndose dentro, y de ahí sale el agua verde de junio.
  • Dejar la piscina vacía. El vaso se queda sin el peso del agua y expuesto a la helada. El invernaje se hace con agua dentro.
  • No bajar el nivel. Los skimmers y las boquillas llenos son lo primero que sufre una noche de helada en la vega.
ViveVerde Aranjuez, a la entrada del pueblo
Estamos a la entrada de Aranjuez, entre las dos carreteras.

Si dudas con algún paso, pregúntanos antes de cerrarla

No todas las piscinas piden lo mismo. Cambia según los metros cúbicos, el tratamiento que lleves y lo expuesta que esté a las heladas, que en Aranjuez no es igual en todas las parcelas. Sabiendo tu volumen y cómo está el agua, se acierta con el producto y con la cantidad.

Pásate por ViveVerde Aranjuez y cuéntanos cómo es tu piscina. Te decimos qué producto de invernaje te encaja, qué cubierta te sirve por medidas y qué kit de análisis llevarte, y repasamos contigo el orden de los pasos. Nuestro equipo lleva más de veinte años asesorando aquí y conoce el clima de la zona.