El frío no llega de golpe, llega por las mañanas. Tu perro no te va a decir que lo está pasando mal, pero te lo cuenta con el cuerpo. Leer esas señales es lo que separa una cama que se queda vacía de un rincón donde duerme del tirón.

Ropa y cama de abrigo para tu perro: cómo saber si la necesita de verdad

No todos los perros necesitan abrigo, y ninguno necesita cinco. Lo que sí necesitan todos es un sitio seco, aislado del suelo y fuera de las corrientes para dormir. Ahí empieza todo: la ropa de abrigo para perros entra después, según el pelo que lleve y el tiempo que pase en la calle.

Si vives en Aranjuez y lo sacas temprano, ya habrás notado que la humedad de la vega se nota más que el termómetro. Un perro que vuelve húmedo del paseo y se tumba en baldosa pierde calor por debajo, por mucha manta que le eches encima.

El frío de un perro no se mide en grados, se mira en cómo duerme.

Las 5 señales de que tu perro tiene frío

  • Duerme hecho un ovillo, con el hocico y las patas escondidos. Un perro a gusto se estira y se tumba de lado o panza arriba. Si lleva días dormido en bola apretada, está conservando calor.
  • Tiembla cuando está parado y quieto. Sobre todo al terminar el paseo o al salir del baño. El temblor de frío aparece en reposo, no corriendo.
  • Cambia de sitio y abandona su rincón de siempre. Se va al sofá, a tu cama o al lado del radiador. Cuando un perro deja su cama de un mes para otro, casi nunca es capricho: esa cama se ha quedado fría.
  • Se frena en la puerta y camina encogido. Anda con el lomo arqueado, el rabo metido y las orejas bajas, o levanta una pata del suelo. Si se queda plantado y quiere volver, el paseo se le está haciendo cuesta arriba.
  • Está más apagado de día y más inquieto de noche. Duerme más horas, le cuesta arrancar por la mañana y de madrugada da vueltas buscando postura. Un perro que no encuentra sitio suele tener el sitio mal puesto.

Una señal aislada no dice gran cosa. Dos o tres juntas y repetidas varios días, sí. Y ojo con lo que no es frío: si cojea, le cuesta levantarse, tiembla sin motivo o le notas dolor, eso no lo arregla un abrigo y hay que ir al veterinario.

camas de abrigo para perros
Camas y cunas, en la sección de mascotas.

Qué perros lo pasan peor en octubre

Hay perros que aguantan el invierno sin pestañear y otros que en el salón ya buscan la manta. Lo notan antes los de pelo corto o sin capa interna, los cachorros, los mayores y los de talla pequeña, porque pierden calor mucho más rápido en proporción a su tamaño.

También los recién esquilados y los que tienen las articulaciones tocadas, que con el frío se mueven con más rigidez. A esos no les cambia la vida el abrigo, les cambia la cama.

La cama: las cuatro cosas que hay que mirar

  • El tamaño se mide, no se calcula a ojo. Con el perro tumbado y estirado, mide del hocico a la cola y suma un palmo. Si le obliga a dormir doblado cuando quiere estirarse, está pequeña.
  • Cuna con borde alto o colchón plano, según cómo duerma. El que se acurruca agradece el borde, que además corta el aire a ras de suelo; el que duerme despatarrado necesita colchón. Y el perro mayor, borde bajo por un lado para entrar sin saltar.
  • Que aísle por abajo y no esté en el paso. Base gruesa, y la cama sobre una alfombra o levantada del suelo, nunca pegada a la puerta ni bajo una ventana que corre. El frío que de verdad molesta viene del suelo, no del techo.
  • Funda desenfundable y lavable. En otoño entra barro y humedad, y una cama que no se puede lavar acaba en la basura a mitad de temporada.

El abrigo: talla, tipo y cuándo se lo quitas

Para la talla hacen falta dos medidas: el largo desde la base del cuello hasta el nacimiento del rabo y el contorno del pecho por la parte más ancha. Con eso se elige, y se comprueba que no roce en las axilas y que no le tape donde hace pis.

Después toca decidir tipo. Para paseo con lluvia o viento, cortavientos e impermeable por fuera, con el largo justo para cubrir el lomo; para casa o para salir en seco, un forro polar o un jersey fino sobra. Un jersey de lana mojado hace justo lo contrario, porque se queda húmedo pegado al cuerpo.

Dos detalles que se olvidan siempre: en los paseos de noche, que lleve algo reflectante, que en octubre se hace oscuro pronto; y dentro de casa, el abrigo se quita. Con la calefacción puesta, un perro vestido pasa calor y termina cogiéndole asco a la prenda.

ropa de abrigo para perros
Abrigos y mantas: la talla se prueba, no se calcula.

Mantas y rutina para los días de frío

La manta es la pieza más sencilla y la que más se nota. Lo que funciona es tener una manta suya, lavable, siempre en su cama, y otra en el sitio del sofá donde se sube: así reconoce su hueco y deja de buscar el tuyo.

Y una rutina corta al volver del paseo: secarle patas y barriga con una toalla antes de que se tumbe, que es donde se queda la humedad. Nada de dejarlo pegado a una estufa o a un radiador encendido. Y si piensas cambiarle la comida o la cantidad porque lo ves distinto en invierno, eso se consulta con tu veterinario.

Si no tienes claro qué talla le toca, si su cama ya se le ha quedado pequeña o si con su pelo hace falta abrigo, pásate por ViveVerde Aranjuez con las dos medidas apuntadas y lo vemos contigo. En la zona de mascotas tenemos camas, cunas, mantas y ropa de abrigo, y alguien te explica por qué una opción encaja con tu perro y otra no. Te asesoramos sin prisa, que para eso estamos.