
Cítricos en maceta en invierno: lo que necesitan para llegar bien a la primavera
El limonero de la terraza y el olivo del patio tienen algo en común: en maceta, el invierno les llega por abajo antes que por arriba. La raíz no tiene toda la tierra del jardín alrededor, y en una noche fría el cepellón se enfría mucho más deprisa que el suelo de un parterre.
Los dos son de clima mediterráneo, pero no aguantan lo mismo. El olivo lleva bien el frío seco de la zona; el limonero es de los cítricos más delicados, y el naranjo y el mandarino quedan entre medias. Con unos pocos cambios en octubre y noviembre, llegan mejor a la primavera.
En maceta, lo que se protege primero es la raíz. Las hojas aguantan más de lo que parece; el cepellón helado, no.
1. Elige el sitio antes de la primera helada
El mejor lugar es el más soleado y el más resguardado del viento del norte: una esquina orientada al sur, bajo un alero o junto a un muro que acumule el calor del día. Mover una maceta grande con la planta ya dañada es más difícil que hacerlo ahora, con tiempo.
Por eso mejor tener el sitio pensado a finales de octubre que esperar al primer aviso de helada.
2. Levanta la maceta del suelo
Una maceta apoyada directamente en baldosa o en cemento pierde calor por la base y, además, no deja salir bien el agua. Unos pies de maceta o unos tacos que la separen un par de dedos del suelo resuelven las dos cosas a la vez.
Si el plato de debajo se queda con agua después de regar o de llover, vacíalo. Agua estancada y frío juntos es la combinación que más raíces pudre en estas plantas.
3. Riega mucho menos, y a la hora buena
En invierno el olivo y los cítricos crecen muy poco y beben en proporción. Antes de regar, mete un dedo en el sustrato: si a unos centímetros sigue húmedo, no toca. En muchas terrazas basta con un riego cada varias semanas, según el tamaño de la maceta y la lluvia que caiga.
Cuando riegues, hazlo por la mañana en un día sin helada prevista, para que la maceta no pase la noche empapada. El abonado se deja para la primavera: ahora la planta no lo aprovecha.
4. Abriga la maceta y, en noches de helada, la copa
Para la raíz, lo más sencillo es envolver la maceta por fuera con arpillera, con una manta vieja o con plástico de burbujas, dejando libre el agujero de drenaje. Una capa de corteza o de acolchado por encima del sustrato ayuda también.
La copa del limonero, en las noches con aviso de helada, conviene cubrirla y destaparla por la mañana; el uso del velo de invernaje lo tienes contado en nuestro artículo sobre cómo proteger las plantas del frío. Con el olivo, pregunta antes de taparlo: depende de su edad y de lo expuesto que esté.
5. Si el limonero pasa el invierno dentro de casa
Meter un cítrico en casa puede salvarlo en una zona muy fría, pero el salón con calefacción no es su sitio ideal. Lo que mejor le va es una habitación luminosa y fresca, un porche cerrado o una galería, lejos de radiadores y de corrientes.
Si no queda otra que el salón, pégalo a la ventana con más luz y pulveriza de vez en cuando el ambiente, no la tierra. Y cuenta con que soltará algunas hojas al cambiar de sitio: es la reacción normal al cambio de luz, no que se esté muriendo. El olivo, en cambio, mejor fuera todo el año.
6. Qué no hacer hasta la primavera
- Trasplantar. Si la maceta se ha quedado pequeña, espera a que pasen las heladas.
- Podar fuerte. Los cortes grandes en invierno dejan heridas abiertas al frío. El olivo se poda al final del invierno.
- Alarmarse con alguna hoja amarilla. Con raíz fría y días cortos es habitual; lo que preocupa es que caigan muchas de golpe o que el tronco se ablande, y ahí conviene preguntar.
Tu limonero y tu olivo, con criterio de temporada en ViveVerde Aranjuez
Cada terraza tiene su frío: no es lo mismo un ático abierto que un patio entre muros. En ViveVerde Aranjuez, en la zona de jardinería, te decimos qué protección necesita tu planta según el tamaño de la maceta y dónde la tienes, y tienes a mano el velo de invernaje y el sustrato para cuando llegue el trasplante.
Si puedes, trae una foto del árbol y de su maceta, o una hoja que te tenga con dudas. Con eso se ve en un minuto si es frío, riego o algo que hay que mirar más despacio.








