5 Errores graves al abonar el césped

La gran mayoría de las personas que realizan una fertilización en su césped la realizan por unas necesidades inmediatas, hay que abonarlo porque el césped está amarillo, poco denso o simplemente porque ya es primavera y hay que salir al jardín.

Únicamente los profesionales cualificados que tienen a su cuidado céspedes de gran tamaño tienen un plan de abonado anual, según las características del césped en cuestión y el suelo en el que están plantados.

Estos profesionales cualificados suelen realizar una analítica del suelo, que incluye datos desde el PH hasta la conductividad para detectar la posible salinidad, pero esto suele estar reservado para céspedes con un alto grado de mantenimiento.

 

1: Utilización de abonos no específicos ni equilibrados

 

No se deben utilizar abonos agrícolas ni un fertilizante universal, ya que las necesidades de cada tipo de plantas son distintas y específicas.

Las gramíneas cespitosas consumen nitrógeno, fosfórico y potasa en una proporción de equilibrio 2-1-2. Bajo esta proporción es por donde nos orientaremos para elegir un abono para césped específico.

La fórmula de equilibrio para abonar el césped está situada en:

9 (Nitrógeno) – 4 (Fosfórico) – 9 (Potasa)

 

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¿Qué pasa si se abona el césped con un fertilizante no específico o desequilibrado?

  • El césped reverdece muy rápido pero dura muy poco, pérdida de coloración al poco tiempo.
  • Aumentar la frecuencia de cortes x 2 ( + trabajo y + gasto energético )
  • Riesgo de quemaduras en el césped
  • Desperdicio de elementos nutritivos que no se llegan a absorber y se pierden por lixiviación. (mayor contaminación, en las capas freáticas)

 

2: No establecer un plan de abonado y abonar el césped cuando nos acordamos o porque está feo.

Hay que planificar el abonado del césped y no hacerlo cuando el césped se está poniendo amarillo o cuando nos acordamos. Por lo menos habría que abonar el césped en dos fechas que son igualmente importantes, una es al comienzo de la primavera y otra al comienzo del otoño.

Para un Jardín Privado o el césped de una piscina lo ideal serían tres fertilizaciones en Marzo, Junio y Septiembre y con una dosis de 40 gramos/m2.

 

3: No aportar el agua suficiente después de abonar el césped

Lo ideal es planificar el abonado del césped cuando sepamos que va a llover en los días siguientes. Si no va a llover en los siguientes días se debe regar el césped con la frecuencia necesaria hasta que el abono esté totalmente diluido e integrado en el terreno.

Con esta práctica, nos aseguramos:

  • La correcta integración del abono en el subsuelo
  • Impediremos quemaduras indeseadas en el césped
  • Conseguiremos un aprovechamiento más uniforme del abono

Ojo con pasarse con el riego y lavar el terreno del abonado efectuado, en este caso su efecto disminuiría.

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4: Distribución no uniforme al abonar el césped

Al abonar el césped lo ideal es distribuir el fertilizante de una forma uniforme por toda la superficie, de forma que la dosis por metro cuadrado sea igual en todo el área objeto.

Existen maquinas distribuidoras tanto para grandes superficies, como para jardines de pequeñas dimensiones.

Maquinas centrifugas, de gravedad, pendulares, un sinfín de tipos y modelos, algunas muy económicas y también efectivas, pero para jardines individuales y de pequeñas dimensiones es muy habitual su distribución manual.

Si lo vamos a hacer de forma manual, y no tenemos experiencia en este ejercicio, es conveniente acotar el terreno en parcelas iguales y pesar la dosis a distribuir en esas pequeñas parcelas, así tendremos la seguridad de un reparto equitativo y será más difícil  el dejar alguna zona sin abonar, o lo que es casi peor una zona sobre-abonada.

 

5: Utilización de abonos puramente químicos, carentes de materia orgánica y oligoelementos esenciales.

Es necesario reponer al suelo los nutrientes que las plantas extraen. Esta reposición se hace de dos formas: a través de la materia orgánica que las propias plantas reintegran al suelo (raíces y partes aéreas de las plantas que se descomponen y pasa a formar parte del humus del suelo) y mediante el aporte de fertilizantes.

Luego lo mismo que aportamos los elementos fertilizantes, debemos aportar materia orgánica.

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Los oligoelementos esenciales:  Reverdecedores y previenen enfermedades

  • El Magnesio (Mg), es un componente clave de la clorofila de la hoja y las enzimas que apoyan el crecimiento. Un bajo contenido de magnesio tiende a reducir la fotosíntesis. (amarilleo)
  • El azufre (SO3), es un potente fungicida y reverdecedor
  • Sin el azufre y magnesio, los cultivos sufren, el crecimiento se ralentiza y las hojas pierden color y se vuelven amarillas.